Mi madre abrió la puerta.
Al instante quise ir a abrazar a mi madre.
Pero entonces recordé la expresión de dolor en la cara de Simón cuando atrevesé su cuerpo.
No quería que mi madre pasara por eso.
Lo único que pude hacer fue acercarme lentamente a ella y sentir un poco de su calidez.
Cuando vi que le crecían las canas y que su rostro estaba demacrado, supe que debía de haber tenido un arrebato emocional y que su pena estaba en su punto álgido.
Mi madre vio a Simón y, de repente, le fulminó con