Mundo ficciónIniciar sesiónREBECA
Entramos al estudio y el silencio era tal que se podía cortar con un cuchillo. Mi padre estaba de espaldas mirando hacia el jardín con las manos entrelazadas detrás de su espalda. Javier estaba en un rincón.
—Javier, retírate —ordenó mi padre sin voltear. Su voz era un trueno bajo—. Lo que tengo que hablar con mi hija y su prometido no te incumbe.
Javier abri&oac







