Cuando Denise abrió los ojos, se sintió ligeramente desorientada. Por un segundo, no fue capaz de recordar en dónde estaba. Sin embargo, cuando sus ojos por fin se acostumbraron a la penumbra, pudo ver que se encontraba nuevamente en casa, en la cama que, tras su regreso de Buenos Aires, había comenzado a ocupar junto a Liam.
Bostezó y se volteó, rodeando con su brazo el torso de su novio, quien se removió bajo su abrazo y se acomodó de tal manera que sus rostros quedaron a pocos centímetros de