La casa había cambiado otra vez desde que me fui.
En la mesita de centro había una bolsa de papas a medio comer y, sobre el sofá, un desorden de revistas abiertas en una página con una gran foto de un ídolo masculino.
Me acerqué a mirar de reojo; parecía ser un chico muy joven. Yo no sigo a los famosos, así que no lo reconocí.
Cuando iba a la escuela, si alguien me hablaba de sus celebridades favoritas, siempre respondía en silencio, con un toque de desdén, pensando que en este mundo no exist