Néstor seguramente me odia con todas sus fuerzas.
Aun así, no esperaba que, en el momento de la cremación de mi madre, él estuviera presente, siguiéndonos de cerca todo el tiempo.
Carlos mencionó que no era necesario molestar a Néstor con los asuntos familiares, pero él solo sacudió la cabeza y respondió: —También quiero despedirme de la tía.
Suspiré en silencio y desvié mi mirada de Néstor hacia Carlos. Tal como esperaba, noté una expresión inquisitiva en sus ojos.
Los ojos de Néstor estaba