Debo agradecerles a esas mujeres. Fueron ellas quienes me hicieron darme cuenta una vez más de la verdadera naturaleza de mi matrimonio; eso que poseo y que tantos envidian, en realidad, no lo quiero.
Sin embargo, no importa lo que dijera, ellas no me creían y mantenían siempre cierta distancia.
Al ver sus caras, abandoné la idea de seguir intentando explicarles y les propuse: —¿Quieren que las presente?
Sabía que no rechazarían una oportunidad tan única. Esperaba que pudieran hacerse amiga