Juan no pudo llevármelo.
Como dijo Carlos, la fuerza de todos nosotros juntos no era suficiente para compararnos con él.
Para asegurar que la boda de Néstor pudiera seguir su curso sin problemas, trajo consigo a varios guardaespaldas.
Miraba con indiferencia cómo Juan, por mi culpa, luchaba con los guardaespaldas de Carlos, mientras veía a Ana apretar sus manos nerviosamente.
No importaba el motivo por el que ella estuviera con Juan, al menos, ambos habían logrado algo en esa relación, quizá