Recorrí toda la Villa del Sol y, al final, fue en el jardín trasero cubierto de nieve donde vi a Carlos.
Su abrigo negro ya estaba cubierto por una capa delgada de nieve, lo que indicaba que llevaba un buen rato ahí parado.
Según lo que normalmente pasaba en esta época del año, él debía estar muy ocupado, pero aún así había encontrado tiempo para quedarse allí, mirando la nieve en silencio.
Parece que su mirada estaba fija en algún punto lejano, como si estuviera pensando en algo.
—Carlos.