El despacho estaba muy tranquilo, y por un momento solo se escuchaba el sonido de las hojas de papel moviéndose.
Carlos me abrazaba en silencio, apoyando la cabeza en mi hombro, sin interrumpirme.
—Es la segunda vez que me ayudas.
Me sentí contenta, antes pensaba que, al haber tomado las acciones de la empresa antes que yo, Carlos quería tener algún tipo de control sobre mí o algún punto débil para presionarme. Pero no imaginé que, de manera tan desinteresada, me daría las acciones de grupo C