Imi vive en Londres desde hace ya varias semanas y, sin embargo, apenas conoce nada de la
ciudad. El problema es que si las metrópolis son demasiado grandes para nuestra mente,
imaginémonos Londres. Imaginémonos una ciudad tan vasta y heterogénea, millonificada en
hilos de lo más enmarañados. Tupida y pululante como las ramas de un seto, ordenados en
apariencia, pero monstruosos después, al contemplarlos de cerca, y llenos de miles de nudos.
En este lugar tan incomprensible, destinado a la más