Ya es de día. Imi se ha puesto el despertador a las seis y media porque se ha leído a la perfección
el manual del café y lo último que quiere es llegar tarde. Fuera todavía es de noche. Imi se viste,
apura mucho el corte de las uñas de las manos y saca de la hucha un billete de veinte libras
esterlinas: la fianza para su uniforme de asistente general.
Anoche, el director de filial le explicó que los uniformes de Proper Coffee se confeccionan con
los mejores materiales y, en consecuencia, son mu