"Debemos irnos. Hay una guerra entre hombres lobos y vampiros, no solo entre humanos e híbridos".
"Pero yo… no quiero irme", comentó, aferrándome a la idea de perder a Lío para siempre.
"Por favor, confía en mí. No haría nada para lastimarte." Cuando me miró a los ojos, supe que decía la verdad. Sus ojos eran muy transparentes. Cada vez que me miraba, mi piel se erizaba. Sin dudarlo, avanzamos. Aunque lo hacía de forma lenta, nos dirigimos al garaje donde estaba el vehículo.
Me subí en el asien