"¿Por qué lloras? ¿Estás bien?", yo… escuché de fondo. Tenía mi cabeza refugiada entre mis piernas, mientras sollozaba hasta el cansancio. Escuche el sonido de la puerta estando abierta; Sin embargo, no levante la vista en ningún momento. No tenía fuerzas para hacerlo, solo quería llorar. Y volvieron a repetir aquella frase. Sentí el colchón un poco hundido y supe que había alguien a mi lado.
"¿No te sinceraste?", preguntó con dolor, levantando la vista y mirándolo a los ojos.
"No", respondió u