47. No te alejes.
Alexandra despertó con un dolor de cabeza intenso y sin saber dónde estaba. Necesitaba desesperadamente llegar a la ventana y cerrar completamente las cortinas. Anhelaba silencio y oscuridad total.
Se levantó con dificultad, trastabillando al intentar dar su primer paso fuera de la cama. Cerró los ojos, esperando el dolor de la caída, pero nunca llegó. En cambio, se encontró de pie, sostenida por unos brazos suaves y fuertes.
No pudo evitar abandonarse a esos brazos, tan familiares y al mismo t