—¿Seguro?
Ronan asintió.
—Pero despacio.
Lyra se enfocó en la tercera runa y repitió el proceso: el hilo salió, ella lo guió de vuelta a la tierra y la marca desapareció con suavidad. Pero luego llegó la cuarta. Esta era diferente. Dos hilos entrelazados en un nudo complejo, como si la magia se hubiera retorcido sobre sí misma para protegerse.
—Qué extraño —murmuró, captando la atención inmediata del alfa.
—¿Qué pasa?
—Esta se encuentra envuelta en un nudo —comentó, frunciendo el ceño. Ro