La energía seguía vibrando bajo sus pies, pero ya no era solo un murmullo lejano. Ahora la sentía clara, definida, como si cada partícula de aquel lugar respondiera a una frecuencia que su propio cuerpo comenzaba a reconocer, Lyra se mantuvo en silencio mientras los demás jóvenes se dispersaban. Algunos la miraban de reojo. Otros no disimulaban el interés y solo unos pocos… la evitaban por completo.
—De pie —ordenó una voz firme, Lyra giró la cabeza. Adrien quien ya no tenía la sonrisa arrogan