—Que es una loba del linaje Blackwell.
El silencio que siguió no fue incómodo. Fue peligroso, Ronan entrecerró los ojos, pero no se movió. No negó, ni confirmó lo que decía. Solo dejó que el aire entre ambos se tensara como una cuerda a punto de romperse.
Mael lo observó con detenimiento. Sus ojos púrpura brillaron con un conocimiento antiguo, profundo.
—No aquí —murmuró finalmente, Mael ladeó apenas la cabeza.
—Sigues siendo igual de prudente.
—Y tú igual de insistente.
Una leve so