El caos explotó dentro de la mansión Haro. Voces alarmadas, pasos apresurados resonando en los pasillos de mármol y sirvientes corriendo con toallas, agua caliente y vendas. El enorme cuerpo de Ronan fue levantado entre varios hombres y llevado hasta una de las habitaciones principales del ala este, dejando un rastro continuo de sangre sobre los pisos pulidos.
El olor metálico llenó rápidamente el aire, denso y preocupante. Cuando Enzo llegó al corredor acompañado de Aaron, ambos se detuvieron