Carolina empujó a Richard con fuerzas para alejarlo de ella
—¡¿Qué haces?! ¿Quién te crees que eres, Richard Steele? ¿Quién crees que soy yo? No soy una muñequita a la que tomas cuando se te antoja, ve a un prostíbulo y consíguete a una, pero ¡A mí me dejas en paz! O te juro que haré que te arrepientas —exclamó con furia, mordiendo cada palabra y él pudo ver que estaba odiándolo
Carolina lo empujó y pasó de prisa, él la siguió
—¡Carolina, espera! Hablemos —exclamó con mucha desesperación, inc