—¿No lo está? —exclamó él
—No, señor, ella dijo tener un retraso, pero no está embarazada, haremos un examen de fertilidad si usted lo considera oportuno.
—Será después, ahora debemos irnos.
Richard se despidió del médico y salió de prisa, al hacerlo fijó sus ojos en la mujer con severidad, ella seguía hecha un supuesto mar de lágrimas, lo siguió y subieron al auto, pero notó el gran silencio de Richard, una vez que llegaron a la casa, entraron, ella se sentó en el sofá y se echó a llorar
—J