Fred llegó hasta la mansión Steele, pronto intentó ir con la abuela, pero al abrir la puerta de la biblioteca, no encontró, sino a Carolina y a Richard ahí, los miró con duda
—Bienvenido, Fred, te esperábamos, siéntate —dijo Richard.
Él le miró confuso y accedió
—¿Qué sucede?
—Queremos hablar contigo, claramente —dijo Carolina
Fred tuvo un mal presentimento y los escuchó
—Hermano, quiero pedirte perdón, si te hago sufrir, nunca he querido comenzar una competencia contigo, lamento que sientas qu