El teléfono de Richard resonó y él tuvo que alejarse para responder, entonces, de nuevo, Carolina sintió que recuperaba el control y la cordura que él le estaba robando, y dio unos pasos alejándose de su alcance, luego él salió y respondió pro le pasillo
—¡Qué quieres, Maya? Te dije que estoy ocupado —exclamó con voz irritada
—¿Acaso no vendrás a verme? —reclamó con voz aguda como si intentara contener su furia
—¡No! Y mañana prepárate temprano, iré por ti, e iremos al médico, quiero que él c