Pasó un largo mes, Carolina al fin pudo volver a casa con su pequeño hijo, pero cuando vio a Rachel ante ella, la miró con recelo, la mujer le había suplicado, implorado que no le dijera a su hijo Richard lo que había ocurrido entre ellas, Carolina intentaba callarse, pero su rabia contra la mujer crecí día con día, sabía que en algún momento iba a explotar.
Carolina arrullaba a su pequeño bebé, era tan hermoso, lo llamarían Albert, en honor al padre de Richard, entonces, Carolina recostó al ni