—En realidad, no te recuerdo —dijo Sarah con franqueza
—En cambio, yo no pude borrarte de mi mente ni un solo instante —dijo Saúl—. Nos conocimos a la media noche y en una llovizna, luego te besé, y fue el beso más dulce en mi vida.
Sarah entonces lo recordó, ella estaba medio ebria aquel día y no estaba segura de lo que hacía. Se sintió avergonzada de recordarlo
—Bueno, Saúl, ¿Y como supiste dónde vivo?
—Ha sido solo una coincidencia, tengo a un amigo viviendo aquí, y te entrar, pensé en de