Cuando salieron rumbo al auto, Richard llevaba a Carolina entre sus brazos, y ella aun podía sentir esa mirada tan penetrante sobre ella, Carolina incluso estaba tensa, nerviosa, no podía evitar mirarlo y observar que sus ojos la desarmaban, la hacían sentir algo inexplicable, algo que estrujaba sus sentidos, y ella ya simplemente no podía escapar, al llegar a casa, él la bajó en sus brazos y la dirigió hasta la cama, recostándola, él trajo un botiquín y ella sintió tanta vergüenza, cuando él s