Me arrodillé sin dudarlo.
Ella se rio a carcajadas.
—Sheila Martínez, tú metiste a Fer en la cárcel, no dejaré que vivas en paz, ¡nunca!
—Fer y yo íbamos a casarnos, dijo que quería estar conmigo, ¡y lo has arruinado todo!
—Leticia, cálmate, Fernando comitió un crimen y solo se está llevando su castigo merecido.
—¡Mató a cuatro de mis hijos!
—¡Fue idea mía! —gritó ella.
Dio un paso adelante y me miró siniestramente.
—Le dije de matarlos, porque no servían de nada.
¡Paf!
No pude contenerme más y