Alondra sospechaba que algo le había ocurrido a mi marido en la clínica, quizás una pelea, una discusión, un altercado o algo así, eso le dije a Palacios, sin embargo Rudolph no tenía enemigos en su centro de trabajo. Jamás se quejó de algún incidente, es más, me hablaba maravillas siempre de sus compañeros de trabajo, sobre todo del doctor Watson. -No conozco hombre más divertido que Watson, nos reímos de cualquier cosa-, me dijo una tarde mientras comíamos unas deliciosas hamburguesas en la