-Voy a dormir contigo y sabremos realmente qué es lo que está pasando-, me dijo Alondra, cuando volvíamos en mi auto después de la presentación de los videos y las fotos de los nuevos lanzamientos de ropa la diseñadora con la que habíamos firmado contrato. Ella había quedado tan satisfecha y conforme con nuestro trabajo que nos regaló toda la colección de verano de tangas. Eso nos puso eufóricas. ¡¡¡Eran divinas!!! Yo me prendé de una atigrada tan microscópica que se perdía entre mis manos.