-Son dos cosas, me dijo Alondra mientras desayunábamos, inconscientemente abriste la lata de café para recordar siempre a tu marido, porque tu mente o tu subconsciente, no se resigna a su muerte, o él ha venido a buscarte-
Ya se imaginarán. Yo seguía con los pelos de punta, estaba muy asustada y no dejaba de temblar.
-Lo mejor es que te vayas a dormir a mi casa-, me dijo Alondra.
-Yo lo quiero mucho a Rudolph y estoy segura que él me amó demasiado, no me haría, jamás, daño, segur