Mundo ficciónIniciar sesiónUn ligero soplido llega a mi rostro, no puedo evitar sonreír. Abro los ojos y veo lo más bonito que he visto nunca: Vicenzo.
—¡Buenos días, princesa! —Susurra con voz ronca. Permanezco contemplándolo durante algunos minutos y pienso que por la mañana es todavía más apuesto. Tiene el cabello despeinado y los mechones rebeldes le llegan hasta sus hermosos ojos azules.
—¡Bueno







