Mundo ficciónIniciar sesiónLa abro y encuentro un reloj: el regalo para Vicenzo. Estoy muy agradecida a Sahara por haber pensado en esto, mañana le daré las gracias. Poso la caja en el comodín y después tomo las velas. Las posiciono aleatoriamente por la habitación, después tomo el conjunto, me desnudo y me lo pongo. La talla es adecuada y la barriga ni se nota. Me miro al espejo y me entran ganas de reír. Nunca habría pensado hacer algo así por un hombre.<







