— ¿Quieres calmarte Gregory?— Preguntó Susan, tras bajar y verificar que la pequeña Gwyneth siguiera durmiendo plácidamente en su cuna.
— Ellos no debieron llevarse Barack por la noche. ¡Es solo un cachorro!— dijo él levantando la voz más de la cuenta, provocando que el ceño de la señora Vangelis se frunciera.
Ella iba a hablar, a reclamarle a su hijo por esa reacción que consideró una falta de respeto. Cuando el ruido de la puerta los alertó. Alguien estaba entrando por la puerta que comunicab