80. ¿Por qué no me dejas ayudarte?
Bleid llegó en ese momento más tranquilo de lo que se encontraba Gregory, parándose frente a él.
Había sido testigo de lo ocurrido entre los dos cazadores y no solo eso, por algún extraño motivo, había visto cuáles eran las preocupaciones de Gregory en cuanto a lo que podía ocurrirle a su luna.
Él también se estaba preocupado por el crecimiento de su hijo, lo que le había dado Ravel, pronto dejaría de hacer efecto, motivo por el que, tras cerciorarse que Bleid se encontrara en sus cabales, habí