67. Pero que novia más guapa tenemos aquí.
Ravel no dijo nada, pero sabía de las inquietudes que el cazador tenía en ese momento. Eso lo tenía algo curioso, ya que jamás creyó que un Vangelis fuera capaz de ver más allá de lo que sus creencias le dictaban.
Es más, a partir de ese día algo cambio entre Gregory y Bleid, si bien todavía lo odiaba por embarazar a su hermana, ya no se podía ver ese odio asesino en su mirada.
Además, parecía ya no estresarse cada vez que ellos tenían una cita en el jardín y se perdían en el laberinto de setos