16. Voy a comerme vuestro corazón.
El sonido de un gran animal corriendo a través del bosque era imposible de ignorar, no era solo por el ruido generado, sino por la sensación de peligro que empezó a dejarse sentir en ese pequeño claro donde el olor de pólvora y hierro de la sangre derramada se podía sentir haciendo que todo aquel que estuviera con vida sintiera la necesidad de correr.
Sobre todo si eran los que empuñaban las armas.
—¡TODOS DENSE PRISA, ENCUENTREN DONDE ES QUE LOS HAN ESCONDIDO!— grito Jeremias el cazador encarg