Emilia tuvo que obligarse a salir de la cama, el hecho de que su madrastra y hermana estuvieran en aquella casa simplemente no le gustaba, pero prefirió quedarse para observar en silencio cómo se daban las cosas.
La chica decidió poner un poco de empeño en su ropa esa mañana, se decantó por un vestido color amarillo brillante con un hermoso lazo blanco que rodeaba su delicada cintura. Las mangas caídas dejaban a la vista sus hombros sin dejar de hacer elegante aquel vestido.
La chica agradeció