Nuestros planes salieron como la seda, aunque quizás no pasaron dos años y fue un poco antes.
Tras mi graduación empecé a trabajar en el acuario por las mañanas, de ocho de la mañana a dos de la tarde de lunes a jueves. Tenía tres días libres y como Cindy trabajaba los viernes, yo me quedaba sola en el apartamento dedicándome mi tiempo. Estuve en esa rutina un año entero a pesar de que Dante tras mi graduación ya empezó a tantearme para que me fuera a vivir con él. Yo aún quería algo de tiempo