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No me desperté pronto y hubiera dormido mucho más si no hubiera soñado con él, creo que sólo me levanté para dejar de hacerlo. Me senté en en el borde de la cama y me froté la cara pero aún despierta seguía pensando en su voz. Estaba siendo una tonta.

—¿Maya? —mi padre llamó a la puerta y la abrió un poco, asomándose.

—¿Qué?

—Te buscan fuera.

No me quedaban amigos allí, me distancié de todos al irme a Chicago pero sí que era verdad que cuando pasaba las Navidades en casa, a veces, cuando iba
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