El silencio que se instaló en el estudio tras el abrazo de Ethan y Ava fue largo y cálido, como si el mundo se hubiese detenido en ese instante para permitirles respirar, y para darles una tregua. Afuera, el sol comenzaba a ocultarse, tiñendo el cielo con tonos anaranjados y violáceos, como si la naturaleza misma quisiera bendecir aquel momento de reconciliación.
Durante un largo rato, ninguno de los dos dijo nada. Permanecieron así, envueltos en un abrazo que era más que físico: era una promes