Capítulo 28: Tengo el poder.
Ethan cerró la puerta del auto con un golpe seco y volvió a la casa sin decir una palabra. El lugar estaba impregnado del hedor a alcohol y desolación. Mientras avanzaba por el pasillo, escuchó un ruido a sus espaldas.
El padre de Ava, empapado por el agua de la ducha, se tambaleaba al salir del baño. Su camisa mojada se pegaba a su cuerpo y sus ojos inyectados en sangre ardían de resentimiento.
—¿Quién te crees que eres para hablarme así? —espetó, con la voz arrastrada por el alcohol y la rabi