Después de un momento de paz, Arthur decidió ignorar el café y concentrarse en los documentos. Se sentó, tomó su pluma y comenzó a firmar papeles, disfrutando del silencio.
—Bien, al menos aquí no pueden hacer nada…
Pero apenas terminó de decirlo, sintió algo raro en su asiento. Intentó levantarse y su cuerpo apenas se movió. Frunció el ceño, hizo más fuerza y sintió un tirón incómodo en la parte trasera de sus pantalones. Se inclinó hacia adelante con dificultad y trató de despegarse de la sil