La luz de la mañana se filtraba suavemente a través de las cortinas, pintando de dorado el dormitorio. Ava se despertó antes de que Dunkan y Ethan se levantaran. El reloj marcaba las seis y media, pero ella ya estaba alerta, ansiosa por empezar el día. Se estiró un poco en la cama, sintiendo el peso de su vientre, que comenzaba a hacerle compañía en todo momento. Era algo extraño, pero maravilloso, saber que estaba creando una vida, que dentro de ella latía una pequeña parte de su amor por Etha