El sonido de la puerta principal hizo que levantara la vista durante apenas un segundo.
Había pasado todo el día encerrada en la habitación. No porque quisiera esconderme, sino porque necesitaba silencio. Había intentado leer. Había intentado dormir. Incluso había puesto una película de fondo solo para que la casa no pareciera tan vacía. Pero no había conseguido concentrarse en nada.
Todo terminaba llevándome al mismo sitio.
A él.
Y a aquella frase.
“No éramos nada.”
Escuché cómo dejaba las lla