Capítulo 11. Una nueva pieza...
No lo pudo evitar.
Maia estaba descontrolada.
Llevaba días luchando contra ella, conteniendo sus impulsos con cada fibra de su cuerpo y ahora directamente no la escuchaba. Con todos los problemas de los últimos días, ya se sentía demasiado débil para contrarrestar su inmenso poder animal.
Era imposible para Selena ponerle un freno a su loba.
Gritaba en su mente con voz desesperada:
"¡Detente! ¡No puedes ir! ¡Maia! Te lo ruego…"
Su bestia interior, ahora expuesta en todo su esplendor, la ignorab