—Lo siento, no quería interrumpir. —se me hizo un nudo en la garganta y sentí de repente que los ojos se me llenaban de lágrimas. —Solo venía a avisarte que ya me iba. —
—No… Miranda. Espera, deja que te explique. —insistía totalmente desesperado y nervioso. Se acercaba a mi rápidamente.
—No tienes porque explicar nada, Theo. —digo, trato de alejarme de él.
—Es verdad Theo, ella es simplemente una empleada, ¿Por qué tendrías que explicarle sobre nuestra relación? —dice ella, con una actitud ped