La noche continuó más o menos con la misma tónica, de vez en cuando parecía que saltaban chispas en las miradas de ambos y cualquier observador imparcial, con algo de inteligencia, se hubiera dado cuenta de que ambos se atraían inevitablemente, como las polillas son atraídas por la luz.
Disfrutaron de los platillos que les sirvieron y ella halagó la comida y el buen gusto de Steve al invitarla al sitio. Ella le dijo que era una de las mejores comidas italianas que había probado en su vida, porq