Steve llegó sin ninguna novedad a la ciudad de Los Ángeles, o le habían dado un break sus enemigos, o estaban un poco temerosos de enfrentarse al FBI. Aunque Steve sabía que los facinerosos y los mafiosos difícilmente se detendrían ante ningún ente gubernamental, incluyendo al FBI y a la CIA.
Pero si respetaban un poco más y arriesgaban menos al enfrentarse a las fuerzas federales, no era lo mismo abatir a un individuo que estuviera solitario, que atacar a un sujeto que, a todas vistas, estaba