Al día siguiente Bridgette se despertó primero antes de que las primeras luces del alba penetraran en el cuarto del hotel, como siempre, habían dormido con las ventanas abiertas, porque les gustaba sentir el aire fresco de la noche en esta temporada.
Se levantó sobre sus codos y se quedó mirando con ternura al hombre que estaba dormido justo al lado de ella. Le había dicho que la amaba, nunca antes se lo había dicho, siempre le decía que la quería, que la admiraba y hasta que la deseaba con loc