—Diablos, creo que comí demasiado —dijo Isabella haciendo a un lado su plato vacío y frotándose la barriga. No importa lo que estuviera haciendo, ella siempre lucía hermosa.
—¿Segura que no quieres un poco más?
—No, si pruebo algo más terminaré explotando.
Soltó una carcajada.
—Te amo —dijo inclinándose para besarla.
—Entonces ¿Qué es lo que me querías decir?
Tal vez debería haber esperado unos días antes de decirle lo que había averiguado sobre su madre. No estaba seguro de querer arru