Capítulo 72
El silencio en la sala era casi insoportable. Yo estaba sentado frente a mi escritorio, con los brazos cruzados y la mirada fija en los documentos que apenas podía concentrarme en leer. Mi mente estaba demasiado ocupada con la tensión que había generado la familia de Mimi. Sabía que estaban intentando manipularme, intimidarme y forzarme a cumplir un arreglo que yo nunca quise. Y Liana… Liana estaba en medio de todo esto, silenciosa pero sufriendo, aunque seguía demostrando su talento y profesionalismo cada día.
Justo cuando pensaba en la forma de actuar, escuché la puerta abrirse con fuerza. Mi madre entró sin pedir permiso, con la mirada fija en mí y un aire de autoridad que llenó la habitación inmediatamente. Sus pasos resonaban en el piso mientras se acercaba, y yo no podía evitar sentir que algo importante iba a pasar.
—¡Adrián! —exclamó con voz firme, casi un rugido—. ¡Basta de quedarte callado! ¿Hasta cuándo vas a permitir que otros decidan por ti y manipulen tu vida